Te busco, te leo y comprendo...
A ti, que escribes entre dos aguas
Al que el silencio. dicta mi nombre
Desde la esperanza de la nueva vida
Al viejo que critica y envuelve
Con chorizos de ajo los escritos
De los mortales, tan crítico
Su crítico estado de soledad
Acompañado por su gato
Que sueña con copular
Al igual que su amo
Lejos de allí.
Al mapa escondido
Que dibujas
Con tus dedos
Para encontrarla
Al profesor lagarto
Que sólo es docente
De alumnas brillantes
Para quitarles su fulgor
Y dejarlas tan opacas
Como un viejo carbón
Al soplido exhausto
Cansado de tanto buscar
A la mujer preñada
Que ya olvido eso
De la maternidad
A las vivencias
Lejanas y juveniles sitiadas
En chistes, recuerdos
Y paisajes vividos
A las letras que conforman
Rimas y prosas,
Textos del alma
A la sal que se funde en el agua
Al te quiero, al te odio,
Al te espero
Al cansancio del desvelo,
Del horario
De la oficina gastada con los años
A cada uno de los que escriben
A cada cual de los que observo

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