Agorera

Disfruto el augurio que danza en la melancolía
de piedra,
tristeza antigua como una cicatriz
Me cruza el alma da vuelta en cruz a mi cara
desnuda mi incauta debilidad,
solitaria y ciega
La única realidad, es la fragilidad de lo nuestro,
emociones almacenadas en desencuentros
perdidos,
que vagabundean rebeliones de retiro
Atraviesan extraviadas los rincones del silencio
cuando emerge un verso,
tengo un presagio
soñar la utopía en dulces rimas
embriagan el ingenuo imaginar
Al escuchar tu nombre no te pronuncio
Soflamas con la tristeza, y el agüero de creer
de la fe de tenerte merodeando el silencio
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