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Che Comandante

martes, 13 de octubre de 2009

RÉQUIEM POR UN PAÍS

Dicen que Pablo Neruda murió de tristeza al ver como su país, Chile, caía en manos de una dictadura. Y es que, a veces, la gente puede morir de desánimo, de angustia vital, de deslealtad… Ya no está de moda ser una persona honesta, con ideales y sonrisa de “me gusta la vida con honestidad”. Ahora más que nunca los cuernos se pasean por las calles enlutadas cual viuda sin reflejos ni esperanza; ahora los corazones laten colesterol, son corazones que viven por vivir, prosaicamente, viven por decir que viven. Hay días que imagino que existe un cielo, y el cielo que vislumbro es azul y posee aliento de hadas. Un cielo con querubes que vociferan verdades E ilusión, nada que ver con lo terrenal, con la vanidad y el desparpajo de la estúpida competición del ser humano. Veo un cielo allende los montes de la hipocresía que nos cerca sin descanso, unos montes alimentados por nuestros pecados de hombres o mujeres que se creen el ombligo de todo
lo establecido. Suelo escaparme a ese lugar cuando la marea negra me envuelve; y allí me olvido de cómo van las cosas –de mal en peor-. Retiro de mi mente a los gobernantes sin talante que nos gobiernan y la corrupción de los que nos quieren gobernar. Apago mis neuronas y observo como las personas de bien, íntegras, les va mejor en la vida: Ya no son los fantoches incompetentes los que ganan la partida con trampas de karma oscurecido. Yo no sé aún si moriré de tristeza como lo hizo el bueno de Neruda, puede que sí, si las cosas continúan tal y como están, si no llevamos la voz del pueblo más allá de la política fingidora que nos venden, que nos dice: “Te sacaremos del pozo, amigo ciudadano que te ves en graves apuros, y tal.” En esta España nuestra, de todos y de algunos, la permisibilidad es algo por lo que ya se nos conoce en otros hemisferios. Aquí, país multicolor de vino rancio y pandero agrietado, hoy nos estrujan con
mentiras, y pasado mañana ya hemos olvidado tal desfachatez, a no ser que el sujeto mentiroso salga en el reality de moda, noche VIP, acreditándonos que él no fue o no quiso ser, que las bolsas negras de basura con billetes llegaron a su casa de parte de alguien que no puede nombrar por miedo al desencanto del navajazo previsor. País de cabras que se deshacen desde lo algo de un campanario, país caníbal de sí mismo, horizonte sin horizonte, España de españolitos come mierda, de Cristiano Ronaldo y Messi como opio del pueblo y debate exaltado en una impúdica taberna. España, la nuestra, la del intelectual barato, bien merece un réquiem en forma de boñiga chirriadora, con artistas a lo Belén Esteban y el pollo que la parió. Un réquiem por dejarnos gobernar por politiquillos made in G-20, y sonreír ante sus mentiras diarias.
Alexander Vórtice
www.opinonvortice.blogspot.com
www.lacoctelera.com/alexandervortice

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